Qué hacer?
En un mundo donde todo se
justifica por una externalidad de la cual no se puede saber nada por intermedio de la razòn, se pregunta uno còmo debe llevar
su vida, cuàl debe ser su ética y su moral, cuàl el trato que se le debe dar a los otros.
Esas son cuestiones todas
extremadamente complicadas. Y es que al aceptar la relatividad de todas las cosas y la posible irrealidad del mundo tal como
se percibe, se està diciendo que la sociedad misma es una operación (si es que no es irreal), una operación con sus leyes,
costumbres y demàs; una operación que termina finalmente operàndolo a uno. En otras palabras, la sociedad podrìa ser màs falsedad
adicionada a la falsedad. Y es que, perdònenme la crudeza pero, por qué diablos no he de matar? Apenas porque a alguien màs
(o a miles màs, da lo mismo) se le ocurriò decir que no se debe matar? Y al diablo con el imperativo categòrico de Kant! Quién
es Kant para venir a darme imperativos a mì? (yo jamàs he ni siquiera hablado con él!). Y qué del robo, de la violación, de
la violencia, del fraude, de las mentiras, etc? Por qué diablos no he de hacer yo todo eso? Se me dice desde chiquito que
no està bien hecho, que si todos hicieran lo mismo la vida serìa inposible, ok, pero la vida de quién? A lo que es, si acaso
me consta que yo vivo, de los otros sòlo puedo conjeturar.
Entonces lo que estoy proponiendo
es la màs completa anarquía? No, lo que propongo es una revaluaciòn del mundo en el que vivimos. Hay que descubrir las larvas
que incuban en nuestra libertad, hay que identificarlas. Preguntarse qué, por qué, para qué el colegio, la universidad, la
sociedad, el tipo de en frente, el panadero, el pan, el deseo, la energìa, la respiración, el palpitar, la vida. Hay que establecer
los vìnculos que existen entre cada una de esas cosas.
Paralelamente, parece que
toca aporrearse contra el piso al contemplar el hecho de que, salvo si se suicida uno, lo cual parece ser una gran esperanza
(misterio), el ambiente que se percibe obedece a una cierta lògica que, a pesar de que se basa en argumentos relativos y muy
cuestionables, pretende imponerse hegemónicamente, sobre todo en Occidente: la inevitable realidad del mundo (ej. la ilusiòn
del Estado laico), la irremediable escala de valores, etc.
Entonces, de nuevo, qué putas
hacer (cf. Sabines)?
Teniendo establecidos los
vìnculos que hay entre las cosas perceptibles, y la relatividad del ambiente que sin embargo reivindica una cierta lògica
(reglas fìsicas, quìmicas, de conducta, etc.), una primera tentativa ética consistirìa en volverse un experto polìtico que
sepa activar sus energìas de tal modo que las cosas se desenlacen y entrelacen en funciòn de su satisfacción personal. Asì
pues, el análisis crìtico del ambiente permitirà una mayor libertad de acciòn y posibilitarà una estratégia concreta (moral)
con amplios horizontes al servicio de sus propias ambiciones y deseos (No entraré aquì en detalles pero decir que en el fondo
alguien puede ser netamente e inclusive no tan netamente altruista es un grave error). El buen polìtico buscara modelar al
mundo a su antojo, se trata de alguien sumamente cultivado (en el sentido amplio de la palabra: un agricultor, un panadero,
etc.) que conoce el ambiente en que se desenvuelve como la palma de su mano y saca el mayor provecho de sus relaciones de
poder, pero que ademàs trasciende las lògicas establecidas y busca otros horizontes conceptuales que puedan permitirle mayor
satisfacción.
Dicha ética engendrará morales
concretas que al encontrarse con el medio ambiente se iràn puliendo, en funciòn de los obstáculos y de las disposiciones benéficas.
Es asì como se establecerà la convivencia del individio con su ambiente (ambiente: todas las cosas percibidas como realidad).
Sin embargo, esta primera
tentativa ética parece tendenciosa ya que establece como fin de la vida la satisfacción. Es entonces cuando cabe detenerse
a estudiar la palabra ética. Proveniente de la palabra griega êthikê, la ética
designa clàsicamente una reflexión filosòfica completa acerca de la vida moral y de sus maneras, reuniendo la dimensión teòrica
y la dimensiòn pràctica. Por un lado, està ligada a la búsqueda metafìsica de la finalidad ùltima del hombre y se preocupa
por los principios que fundamentan los juicios morales y por la búsqueda del primer principio que permita evaluar toda acciòn
posible.
Por otra parte, la ética
indica los medios para obtener dichos fines y provee entonces acceso a las reglas de la conducta, a una moral concreta.
Entonces, decìa yo que la
primera tentativa ética era tendenciosa. Tendenciosa y atrevida, dirìa ahora, porque, como he manifestado hasta ahora, la
búsqueda del principio plenijustificador, donador de un sentido, me ha conducido a la duda. Asì que no podrìa yo, si me mantengo
fiel a mi reflexiòn, establecer una ética que me dirija.
De modo que en el fondo,
por ahora, no soy màs que un barco a la deriva. Pero sin embargo, me aferro a la tentativa ética esbozada màs arriba y sobre
todo a la esperanza de que algún dìa, no sé còmo, no sé cuando, de alguna forma insospechada (la razòn no es la ùnica herramienta
de percepción) encuentre ese principio tan anhelado que dé un sentido a la vida, para no caer en la tentaciòn del misterio
metàlico.
Mientras espero, seré YO el cocinero mayor.